Intestinos humanos con las zonas típicamente afectadas por la enfermedad de Crohn resaltadas

La resección ileal se asocia a un mayor riesgo de cáncer colorrectal en la enfermedad de Crohn

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Categoría: Noticias
Publicado: 12 Septiembre 2025
  • Enfermedad de Crohn
  • Cáncer colorrectal

Los pacientes con enfermedad de Crohn sometidos a resección del íleon terminal presentan un riesgo claramente mayor de desarrollar cáncer colorrectal y pólipos colónicos en comparación con quienes no se someten a esta intervención. Este hallazgo plantea la necesidad de prestar especial atención a este grupo de pacientes, dado que la resección, más allá de la inflamación, podría constituir un factor de riesgo independiente.

La resección ileocecal es un procedimiento frecuente, realizado hasta en un 70 % de los casos de Crohn, y su efecto biológico se relaciona con la mayor exposición del colon a los ácidos biliares, lo que podría favorecer vías oncogénicas. Con el fin de aclarar su impacto, los investigadores realizaron un estudio retrospectivo de cohortes en Estados Unidos entre 2005 y 2024, analizando historias clínicas electrónicas de adultos con Crohn, y comparando a quienes habían sido sometidos a resección del íleon terminal con controles emparejados sin dicha cirugía.

El estudio incluyó a 13.617 pacientes operados y un número igual de controles. Los resultados mostraron un incremento significativo del riesgo de cáncer colorrectal en los pacientes con resección (HRa: 2,58; p < 0,001), tanto en hombres como en mujeres, y sin que la afectación colónica modificara el efecto. Asimismo, se observó un mayor riesgo de pólipos colónicos benignos (HRa: 1,11; p < 0,01), mientras que el uso de biológicos no influyó de manera relevante en la asociación entre cirugía y cáncer.

Los autores concluyen que la historia quirúrgica debe incorporarse como un elemento clave en la estratificación del riesgo de cáncer colorrectal en la enfermedad de Crohn. Consideran que las guías clínicas deberían revisarse, dado que en la actualidad se centran casi exclusivamente en el papel de la inflamación, sin tener en cuenta que la resección del íleon terminal por sí sola supone un riesgo añadido que justifica estrategias de vigilancia más específicas.

Mujer con las manos en el abdomen en gesto de dolor con ilustración de un cerebro y un aparato digestivo superpuesta

La prueba de aliento SIBO no es útil para un buen diagnóstico de los trastornos de la interacción intestino-cerebro

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Publicado: 04 Septiembre 2025
  • SIBO
  • Trastornos de la interacción intestino-cerebro

Los trastornos de la interacción intestino-cerebro afectan a una proporción considerable de la población, hasta un 30 %, y se asocian con síntomas que impactan negativamente en la calidad de vida, además de altos niveles de ansiedad y depresión. En este contexto, las pruebas de aliento para diagnosticar el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) han ganado popularidad por su accesibilidad y simplicidad, respaldadas por consensos y revisiones que las vinculan con síntomas como distensión abdominal y síndrome del intestino irritable. Sin embargo, la amplia disponibilidad de estas pruebas ha generado confusión y un posible exceso de diagnósticos y tratamientos antibióticos.

Un estudio observacional realizado en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, con 70 pacientes con síntomas digestivos, examinó la relación entre los resultados de la prueba de SIBO y la gravedad de los síntomas gastrointestinales. Los pacientes fueron evaluados mediante pruebas de aliento, cuestionarios de síntomas y escalas de ansiedad y depresión, además de análisis de biomarcadores inflamatorios poco utilizados en la práctica clínica. Los investigadores concluyeron que un resultado positivo en la prueba de SIBO no se asocia con síntomas más graves, incluso cuando la positividad fue por producción de hidrógeno o metano.

El trabajo encontró, en cambio, correlaciones significativas entre determinados biomarcadores y los síntomas. La histamina se relacionó con mayor intensidad y frecuencia del dolor abdominal, lo que coincide con la eficacia observada de fármacos antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos. La grelina se asoció con dolor más intenso y persistente, mientras que la proteína transportadora de ácidos grasos intestinales se vinculó a distensión abdominal e hinchazón. Aunque la citrulina y el TRPV-1 no mostraron asociación directa con síntomas, sí presentaron correlaciones inversas con histamina y grelina, respectivamente.

Los autores destacan que, aunque las correlaciones son débiles, resultan estadísticamente significativas y apuntan al valor potencial de estas moléculas como biomarcadores de los trastornos de la interacción intestino-cerebro. En consecuencia, cuestionan la utilidad de la prueba de SIBO en pacientes con síntomas inespecíficos y recomiendan enfocar las estrategias diagnósticas y terapéuticas en el estado de ánimo y los biomarcadores relacionados. Finalmente, subrayan la necesidad de profundizar en la patogénesis de estos trastornos para identificar factores que permitan mejorar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento, así como abrir vías hacia nuevas opciones terapéuticas.

Chica sujetándose el abdomen con gesto de dolor con una ilustración superpuesta del intestino y el cerebro conectados

Los trastornos de interacción intestino-cerebro tras la pandemia de COVID-19

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Categoría: Noticias
Publicado: 27 Agosto 2025
  • Trastornos de la interacción intestino-cerebro
  • COVID-19

Un estudio realizado en el Reino Unido y Estados Unidos comparó la prevalencia de los trastornos de interacción intestino-cerebro (DGBI por sus siglas en inglés) antes y después de la pandemia de COVID-19. Para ello, se aplicaron encuestas representativas en 2017, con 4050 participantes, y en 2023, con 4002. Los cuestionarios incluyeron la evaluación diagnóstica según los criterios de Roma IV, así como síntomas no gastrointestinales, ansiedad, depresión, calidad de vida y uso de servicios sanitarios. En 2023 se añadieron además preguntas sobre infección por COVID-19 y antecedentes de la enfermedad.

Los resultados mostraron un incremento significativo en la prevalencia general de DGBI, que pasó del 38,3% en la etapa pre-pandemia al 42,6% después de la misma. Este aumento se observó de manera consistente en ambos países y en diferentes dominios: esofágico, gastroduodenal e intestinal. Entre los diagnósticos más destacados, la dispepsia funcional aumentó del 8,3% al 11,9% y el síndrome de intestino irritable del 4,7% al 6,0%. Estos hallazgos confirman que la pandemia tuvo un impacto amplio en la salud digestiva de la población adulta.

Los factores asociados a un mayor riesgo de presentar DGBI en la etapa post-pandemia incluyeron ser joven, de sexo femenino, padecer ansiedad o depresión, presentar síntomas somáticos de intensidad media a alta y haber tenido múltiples infecciones por COVID-19. Asimismo, la presencia de dolor abdominal o diarrea durante la infección, así como el padecimiento de COVID persistente, se relacionaron de manera significativa con el desarrollo de estos trastornos.

Las personas con DGBI tras la pandemia, especialmente aquellas con COVID prolongado, reportaron peor calidad de vida, mayor afectación del estado de ánimo, más síntomas somáticos y un uso más elevado de servicios sanitarios en comparación con los pacientes evaluados antes de la pandemia. Estos resultados evidencian la necesidad de que los sistemas de salud y las instituciones de investigación adapten sus recursos para afrontar el incremento de casos de DGBI en el contexto post-COVID y optimizar su abordaje clínico.

Intestinos humanos con las zonas típicamente afectadas por la enfermedad de Crohn resaltadas

Recurrencia endoscópica en la enfermedad de Crohn: factores pronósticos tras una ileostomía

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Categoría: Noticias
Publicado: 21 Agosto 2025
  • Enfermedad de Crohn

Un estudio realizado en el Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam analizó la recurrencia endoscópica de la enfermedad de Crohn tras una ileostomía a largo plazo. Se observó que un tercio de los pacientes desarrolló recurrencia en los cinco años posteriores al procedimiento, siendo la afectación ileal y la exposición previa a tratamientos biológicos factores asociados a un mayor riesgo. El trabajo aporta información relevante sobre la evolución de la enfermedad en este contexto clínico.

Para llevarlo a cabo, los investigadores diseñaron un estudio retrospectivo de cohortes en el que participaron 150 pacientes con enfermedad de Crohn e ileostomía, intervenidos entre 1988 y 2023. La recurrencia se evaluó mediante endoscopia, considerándose positiva la aparición de ileítis proximal con lesiones aftosas o ulceraciones. El seguimiento tuvo una duración mediana de seis años, con 116 pacientes sometidos a controles endoscópicos.

Los resultados mostraron que la recurrencia endoscópica apareció en 46 pacientes, con tasas del 11,2 % al año, 27,3 % a los tres años y 33 % a los cinco años. Además, los niveles de calprotectina fecal fueron significativamente menores en los pacientes en remisión y se correlacionaron con la gravedad de las lesiones observadas en la endoscopia. Estos hallazgos refuerzan la utilidad de la calprotectina como biomarcador de actividad inflamatoria en este grupo de pacientes.

Los autores sugieren medir la calprotectina fecal en los efluentes de la ileostomía cada seis meses para optimizar la indicación de endoscopias y personalizar el seguimiento. Sin embargo, advierten de las limitaciones del estudio, como su carácter retrospectivo, la ausencia de guías oficiales para el manejo de estos pacientes y el posible sesgo derivado de la indicación selectiva de las endoscopias, que podría haber sobreestimado la recurrencia real.

Torso de hombre con las manos sobre el abdomen en señal de dolor con ilustración de intestino grueso inflamado superpuesta

Enfermedad inflamatoria intestinal bajo la lupa

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Categoría: Noticias
Publicado: 29 Julio 2025
  • Enfermedad de Crohn
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Colitis ulcerosa

¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal?

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) agrupa dos trastornos crónicos del aparato digestivo: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas son enfermedades autoinmunes, es decir, el sistema inmunológico ataca por error al propio cuerpo, causando inflamación en el intestino.

Aunque se desconoce su causa exacta, sabemos que intervienen varios factores: la genética, el entorno, la dieta y el desequilibrio en la microbiota intestinal (las bacterias que habitan en el intestino). Por ejemplo, un estudio reciente mostró que consumir alimentos ultraprocesados puede aumentar casi cuatro veces el riesgo de recaídas en personas con esta enfermedad.

¿En qué se diferencian Crohn y colitis ulcerosa?

La colitis ulcerosa afecta sólo al colon (intestino grueso) y provoca una inflamación superficial.

La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, y suele inflamar todas las capas del intestino.

Los síntomas más comunes son la diarrea persistente, dolor abdominal, y en algunos casos, sangre o moco en las heces (mucho más frecuente en la colitis ulcerosa). Las complicaciones también varían: las fístulas y estenosis son más frecuentes en la enfermedad de Crohn.

¿Cómo se evalúa la enfermedad?

Para conocer el grado de actividad de la enfermedad y ajustar el tratamiento, se usan diferentes índices endoscópicos. Además, existen pruebas no invasivas como la calprotectina fecal, que detecta inflamación intestinal, y es importante en el seguimiento para detectar posibles nuevos brotes, o nuevos biomarcadores que permiten un diagnóstico más preciso.

¿Qué cuidados preventivos deben tener los pacientes?

Vivir con una enfermedad inflamatoria intestinal requiere ciertos cuidados antes y durante el tratamiento:

  • Vacunación actualizada, incluyendo COVID-19, hepatitis, gripe y neumococo, ya que muchos tratamientos afectan el sistema inmunológico.
  • Controles periódicos para detectar a tiempo posibles complicaciones como:
    • Cáncer cervicouterino (en mujeres).
    • Cáncer de próstata (en hombres de riesgo).
    • Cáncer de piel.
    • Cáncer colorrectal (se recomienda colonoscopia entre los 8 y 10 años tras el diagnóstico).
  • Evaluación de la salud ósea (osteoporosis) y niveles de vitamina D.
  • Atención a la salud mental, ya que es común que estas enfermedades se acompañen de ansiedad y depresión. Se recomienda su detección mediante cuestionarios validados.

¿Cómo se trata?

El tratamiento tiene como objetivo no sólo aliviar los síntomas, sino también curar la mucosa intestinal y normalizar los valores de inflamación. Existen distintos tipos de medicamentos según cada caso:

  • 5-ASA (aminosalicílicos) y metotrexato pueden ser útiles en algunas personas.
  • Biológicos como los anti-TNF y los inhibidores de JAK ayudan a controlar la inflamación y promover la curación.
  • Nuevas terapias dirigidas a bloquear sustancias específicas del sistema inmunológico (como la interleucina-23 o TL1A) están mostrando buenos resultados, incluso en casos donde otros tratamientos han fallado.

Un trabajo en equipo

El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal debe ser un trabajo conjunto entre médicos de atención primaria y especialistas en aparato digestivo. Un abordaje temprano y personalizado mejora significativamente la calidad de vida de quienes viven con esta condición. En Di-En Sevilla contamos con los medios técnicos y humanos para ayudarte en la prevención, detección y tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal; pide cita ahora con alguno de nuestros profesionales.



Mujer joven sosteniendo su garganta por problemas al tragar
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El impacto de la hernia de hiato en la disfagia

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Categoría: Noticias
Publicado: 16 Julio 2025
  • Esófago
  • Hernia de Hiato
  • Disfagia

Algunas personas con hernia de hiato, incluso cuando esta es pequeña, pueden experimentar dificultades para tragar, lo que se conoce como disfagia. Aunque este síntoma no siempre se entiende bien, un estudio reciente ha revelado que podría estar relacionado con una mayor resistencia al paso del alimento por el esófago.

El esófago es el tubo que lleva la comida desde la boca hasta el estómago. Para que esto ocurra correctamente, el cuerpo realiza un proceso coordinado que empuja el alimento hacia abajo. En personas con hernia de hiato, este mecanismo puede alterarse. Los investigadores han detectado que, durante la deglución, se produce una presión mayor dentro del esófago al paso del alimento, especialmente en la parte media e inferior del mismo.

Este estudio se realizó con casi 200 pacientes y comparó su funcionamiento esofágico con el de personas sanas. Se usó una tecnología avanzada que permite medir con precisión tanto la presión como el movimiento del bolo alimenticio. Los resultados mostraron que, en quienes tenían hernia de hiato, el alimento pasaba con más dificultad y en menos tiempo a través del punto donde el esófago se une con el estómago.

En resumen, tener una hernia de hiato puede cambiar la forma en que el esófago trabaja, aumentando la presión durante la deglución y dificultando el paso del alimento. Este hallazgo ayuda a entender mejor por qué algunas personas con esta afección sufren problemas para tragar, y puede abrir nuevas vías para su diagnóstico y tratamiento sin necesidad de radiación.

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