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Sobre las dietas antiinflamatorias

12.01.2026

La alimentación es un aspecto clave en la mayoría de las patologías digestivas, siendo la base de gran parte de los trastornos funcionales digestivos. Además, es especialmente relevante en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), tanto en su aparición como en su evolución. Por ello, muchos pacientes buscan pautas dietéticas que les ayuden a reducir los síntomas y prevenir los brotes. Sin embargo, aunque existen varias propuestas de dietas llamadas “antiinflamatorias”, la evidencia científica disponible sigue siendo limitada y, en muchos casos, heterogénea, no sustituyendo en ningún caso el tratamiento farmacológico prescrito por su médico.

Entre las dietas más estudiadas se encuentran:

  • la dieta antiinflamatoria de Groningen
  • la dieta de exclusión de la enfermedad de Crohn
  • la dieta mediterránea
  • la dieta antiinflamatoria específica para la EII
  • la dieta de carbohidratos específicos
  • la dieta baja en FODMAP

Todas ellas comparten algunos principios generales, pero difieren notablemente en el grado de restricción y en la forma de abordar determinados alimentos. A continuación, resumimos los principales aspectos de cada una de ellas.

Principales recomendaciones para distintos alimentos

En relación con la carne, existe un consenso amplio en evitar las carnes procesadas. La carne roja solo se prohíbe de forma estricta en la dieta de exclusión de Crohn, mientras que el resto prioriza carnes magras y pescado.

En cuanto a los lácteos, la recomendación general es optar por yogur, kéfir y quesos curados, ya que contienen menos lactosa y suelen tolerarse mejor.

El consumo de frutas y verduras se asocia de forma consistente con un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. No obstante, algunas dietas, como la FODMAP, son muy restrictivas en este grupo de alimentos. Otras, como la dieta de Groningen, permiten su consumo sin limitaciones generales, promoviendo que cada paciente identifique y evite únicamente aquellos alimentos que empeoran sus síntomas.

Los cereales son uno de los puntos con mayor disparidad entre dietas. Algunas eliminan el gluten o todos los cereales, mientras que otras permiten arroz y avena, pero no trigo o centeno. La dieta de Groningen adopta una postura más flexible: reconoce que el trigo y el pan pueden generar molestias en algunos pacientes, pero recomienda panes integrales y cereales sin aditivos en lugar de una exclusión estricta, para no limitar en exceso la alimentación diaria.

En cuanto a las bebidas, se aconseja evitar el alcohol de forma generalizada. El café y el té suelen permitirse, salvo en la dieta de exclusión de Crohn, que prohíbe el café.

También existe acuerdo en reducir al mínimo la sal añadida y evitar los alimentos enlatados o ultraprocesados.

El aceite de oliva es la grasa de elección y se recomienda el consumo de frutos secos.

Respecto a los edulcorantes, la mayoría de las dietas prefieren la miel frente a otros, excepto la FODMAP, que los desaconseja.

Recomendaciones generales

Más allá de estas dietas específicas, distintos estudios han mostrado que una dieta vegetariana o semivegetariana puede tener un efecto protector frente a las recaídas en la enfermedad de Crohn. La dieta mediterránea se asocia con menor incidencia y progresión de la EII, mientras que la dieta baja en FODMAP parece útil para aliviar síntomas digestivos, aunque no ha demostrado prevenir brotes y podría afectar negativamente a la microbiota intestinal si se mantiene a largo plazo.

En conjunto, obtener conclusiones firmes sobre las dietas en la EII es complejo, debido a limitaciones metodológicas de los estudios y al peso de factores individuales. Además, un alimento puede ser beneficioso o perjudicial según el contexto y la persona. Por ello, las revisiones más recientes recomiendan aplicar las menores restricciones dietéticas posibles, incluso en pacientes con EII, y adaptar la alimentación de forma individualizada. Las dietas muy restrictivas solo deberían utilizarse cuando estén claramente justificadas y siempre con el apoyo de un profesional de la nutrición, para evitar déficits nutricionales y efectos negativos sobre la microbiota intestinal.

En DI-EN Sevilla somos especialistas en y en el manejo de la enfermedad inflamatoria intestinal y nuestro equipo de profesionales está a su disposición para estudiar su caso a fondo y asesorarle con el tratamiento específico y la dieta más adecuada para su patología. Pida cita ahora.