Cribado y prevención del cáncer gástrico
El cáncer gástrico sigue siendo una causa importante de mortalidad en todo el mundo, aunque en países como España su incidencia es relativamente baja. A diferencia de otros tumores, como el colorrectal, no se ha demostrado que los programas de cribado general para toda la población sean útiles o rentables en nuestro entorno. Por ello, las recomendaciones actuales apuestan por un “cribado selectivo”, centrado únicamente en personas con mayor riesgo individual, como quienes presentan lesiones previas en el estómago, antecedentes familiares de cáncer gástrico o una infección persistente por la bacteria Helicobacter pylori.
La prevención juega un papel clave. La infección por H. pylori es el principal factor relacionado con el desarrollo de este tipo de cáncer. Su detección y tratamiento reducen de forma significativa el riesgo, incluso en personas que ya presentan cambios en la mucosa del estómago. Por este motivo, las guías clínicas recomiendan erradicar la bacteria, sobre todo en pacientes con otros factores de riesgo, como medida de prevención primaria.
Cuando existe sospecha de enfermedad, la prueba fundamental es la endoscopia digestiva alta, que permite observar directamente el interior del estómago y tomar muestras para su análisis. Las técnicas de imagen avanzadas mejoran la detección de lesiones pequeñas o superficiales y ayudan a delimitar mejor su extensión. En algunos casos, se complementa con una ecoendoscopia, que permite valorar si el tumor ha penetrado en capas más profundas del estómago o si hay ganglios afectados cerca de la zona.
El estadio en el momento del diagnóstico es determinante para el pronóstico. Las diferencias de supervivencia entre una enfermedad localizada y una avanzada son muy marcadas, lo que refuerza la importancia tanto del diagnóstico precoz como de una correcta evaluación de la extensión del tumor. Para ello, se suelen realizar pruebas de imagen que permiten comprobar si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo y, en pacientes candidatos a tratamiento curativo, exploraciones adicionales para descartar enfermedad oculta.
Aunque la mayoría de los casos no tienen un origen hereditario, existe un pequeño grupo de personas con síndromes genéticos que aumentan mucho el riesgo de desarrollar cáncer gástrico. En estos casos, pueden ser necesarios controles muy estrechos e incluso cirugías preventivas. Por eso, ante antecedentes familiares llamativos o diagnósticos en personas jóvenes, se recomienda la valoración en unidades especializadas, donde se pueda estudiar la posible causa genética y establecer un seguimiento adecuado. En DI-EN Sevilla podemos asesorarte y acompañarte durante todo el proceso; pide cita ahora con alguno de nuestros profesionales.