La mortalidad por cáncer de canal anal ha aumentado en España, especialmente en personas de 50 años o más. Un estudio que analizó las muertes registradas entre 1999 y 2023 encontró un crecimiento sostenido en los hombres. En las mujeres, las tasas fueron más bajas y el aumento del conjunto del periodo no fue concluyente, aunque sí se observó una subida clara desde 2009. A pesar de esta evolución, sigue siendo un tumor poco frecuente en comparación con otros cánceres digestivos.
En menores de 50 años, la mortalidad se mantuvo muy baja e incluso descendió en los hombres a partir de 2012. Los mayores aumentos anuales se observaron entre los 55 y los 59 años. El estudio también detectó diferencias entre generaciones: las nacidas después de 1949 presentaron un mayor riesgo de morir por este cáncer, con el máximo estimado en la generación de 1964. Los investigadores consideran que este patrón podría relacionarse con una mayor exposición al virus del papiloma humano (VPH) décadas atrás, pero el estudio no permite demostrar las causas del aumento de la mortalidad.
La infección persistente por determinados tipos de VPH es el principal factor que puede causar este cáncer. El VIH, los tratamientos que reducen las defensas —como los utilizados después de un trasplante— y el tabaquismo pueden favorecer que la infección persista y que las lesiones previas evolucionen hacia un tumor. El editorial que acompaña al estudio también señala que el envejecimiento de la población y la mayor supervivencia de las personas con VIH pueden contribuir a que aumente la carga de esta enfermedad.
Los especialistas destacan dos vías de prevención: reforzar la vacunación frente al VPH en ambos sexos y facilitar la detección de lesiones precancerosas en las personas con mayor riesgo. En España, el artículo sitúa la vacunación habitual a los 12 años para niñas y niños, con recuperación de la vacunación pendiente hasta los 18 años y recomendaciones específicas hasta los 45 en determinados grupos de riesgo.
No existe un programa organizado de detección del cáncer anal para toda la población. Las recomendaciones recogidas se dirigen especialmente a personas con VIH, receptoras de trasplantes o con antecedentes de ciertas lesiones o tumores relacionados con el VPH. Estas revisiones pueden incluir el análisis de células y la detección del virus, con derivación para explorar el canal anal con aumento cuando corresponda y tratar las lesiones con mayor riesgo de progresar.
Los autores subrayan la necesidad de prestar más atención a este cáncer y mantener el seguimiento de su evolución en España. Ese seguimiento permitirá valorar si la vacunación y la detección de lesiones en los grupos de mayor riesgo consiguen cambiar la tendencia en las próximas décadas.