La enfermedad celíaca es una patología autoinmune crónica en la que el sistema inmunitario reacciona de forma adversa ante el gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Esta respuesta provoca una inflamación que daña las vellosidades del intestino delgado, las cuales son esenciales para absorber los nutrientes de los alimentos. Si este daño persiste sin diagnóstico, el paciente puede desarrollar complicaciones serias como anemia, deficiencias vitamínicas, pérdida de peso o un debilitamiento de los huesos conocido como osteopenia u osteoporosis.
A diferencia de la creencia popular, la celiaquía rara vez se manifiesta con cuadros graves de diarrea o desnutrición extrema. En la actualidad, se la conoce como la "enfermedad del iceberg" porque la mayoría de los casos presentan síntomas muy sutiles e inespecíficos, como digestiones pesadas, hinchazón abdominal o malestar después de comer. Esta levedad en los síntomas provoca que muchos adultos, incluso mayores de 60 años, convivan con la enfermedad sin saberlo, o que el diagnóstico se confunda con otros problemas como el sobrecrecimiento bacteriano (SIBO) o alteraciones de la microbiota.
Un aspecto fundamental para identificar esta condición es su estrecha relación con otras patologías autoinmunes. Las personas que padecen alteraciones tiroideas (como la tiroiditis de Hashimoto), diabetes tipo I, dermatitis atópica o enfermedades inflamatorias intestinales como el Crohn, tienen un riesgo significativamente mayor de ser celíacas, tal y como indica en una entrevista a Diario de Sevilla el Dr. Francisco Javier Romero Vázquez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo y Endoscopia del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa y Director de DI-EN Sevilla. Por ello, ante la presencia de síntomas digestivos leves en pacientes con estos antecedentes, la evaluación médica se vuelve prioritaria para evitar un daño intestinal crónico.
Para alcanzar un diagnóstico definitivo, no basta con un análisis de sangre o un test genético, ya que un tercio de los adultos celíacos pueden arrojar resultados negativos en las pruebas de anticuerpos. El método de referencia sigue siendo la gastroscopia con toma de biopsias en el duodeno, lo que permite observar directamente el estado de las vellosidades intestinales. Un diagnóstico temprano es la herramienta más eficaz para revertir el daño, recuperar la calidad de vida y prevenir complicaciones nutricionales a largo plazo. En DI-EN Sevilla disponemos de los medios técnicos y humanos para diagnosticar y tratar correctamente la Enfermedad Celíaca; pida cita ahora con alguno de nuestros especialistas.